lunes, 9 de noviembre de 2020

-SÍNTOMAS (DE ALGO)-
&1

Donald Trump, candidato evangélico, entre otras cosas, a la presidencia de EEUU, ha perdido las elecciones. Le sustituye el católico Joe Biden. ¿Se habrán equivocado los electores americanos de Dios?

&2

La derecha católica prohispana de «Latinoamérica» (por evitar cacofonías) está triste: se va el candidato evangélico que había borrado la lengua castellana de los ámbitos en que podía hacerlo.

&3

Se va Trump. La izquierda hollywoodiense se ha quedado sin hombre de paja contra el que definirse. Igual van a tener que ponerse a cambiar algo. (O, más probable, seguiremos con las performance identitarias. El «mundo de la cultura» es, ahora, eso -y la condición de actor/actriz como paradigma-).

&4

Se va Trump. Cabreo en los Estados norteamericanos, otrora industriales y todavía agrícolas, del interior. Alborozo en Instagram, Google, Yahoo, Twitter. ¿Las elecciones norteamericanas eran, también, eso? ¿Un combate entre el capital industrial y el digital?

&5

Se va Trump. Con ello «la ultradederecha ... pierde su principal valedor político», manifiesta un líder político español. Uno que tiene a las extremas derechas «plurinacionales» como aliados preferentes.

&6

Se va Trump. Disgusto en Rusia. Alegría en Europa. En China no se sabe. ¿Nos dice, también esto, algo acerca del «estado del mundo»?

A. Bugarín
Valladolid, noviembre-2020

  

martes, 27 de octubre de 2020

-REVOLUCIÓN-REACCIÓN-
-(DIALÉCTICA)-
Fracasadas las revoluciones «comunistas» realmente existentes, y las prometidas, por el, al parecer, desinterés de la clase obrera -acaso definitivamente «alienada» y «asimilada» por el sistema-, consideraron, algunos intelectuales -en la indiscutible hipótesis de que la revolución hay que hacerla-, la necesidad de encontrar otro sujeto revolucionario; papel para el que se echó mano de todo grupo definido por algún rasgo identitario no asimilado todavía, o por su fracaso social e histórico. Pero no parecen haber advertido, esos intelectuales, que la revolución se hace en función del sujeto revolucionario, con lo que, cambiado este, inevitablemente cambiará aquella, a consecuencia de lo cual, podría suceder, que la revolución retomada no sea sino una involución.
A. Bugarín
Valladolid, octubre-2020
 

martes, 20 de octubre de 2020

-TRANSFORMACIONES-
De modo similar a como, al decir del psicoanálisis, la vida afectiva, y efectiva, del individuo fluye oculta a su conciencia, la vida social e histórica de una comunidad transcurre, en buena media, al margen de las decisiones de aquellos que pretenden dirigirla y, habitualmente, también de las aclaraciones de aquellos que hacen profesión de pensarla.
 (Y sirva, como destacado ejemplo, el de que, si buscamos el periodo de mayor confluencia social, económica, etc., entre sexos, en la reciente historia de España, lo encontramos, no en la era de los «gobiernos feministas», tan conscientemente publicitados, sino en aquella que va desde algún punto de los sesenta a algún otro de los ochenta; una generación, para decirlo con Ortega, en la que las mujeres pasaron de no poder tener propiedades a su nombre, de ser educadas para la cría y el cuidado, y siempre al servicio del hogar, a llenar las universidades. Y todo eso mientras el feminismo era, al menos en nuestro país -incluso entre la izquierda, que tenía otras prioridades: la lucha de clases, la revolución, el socialismo, etc.-, cosa residual y elitista).

Por eso, y a despecho de las declaraciones políticas y periodísticas, de los hashtag y trending topics, de las publicaciones que brotan de la facultades «de humanidades», de las diversas formas en las que se toma hoy conciencia del presente, corrientes no observadas pueden estar llevando los barcos a puertos no previstos, o, acaso, al naufragio.

A. Bugarín
Valladolid, octubre-2018
 

domingo, 27 de septiembre de 2020

-TRINOS Y AFORISMOS (NUEVE)-
&1
Cancelar el debate, cancelar el disenso. (Cultura de la cancelación).
&2
Presentismo (1): espacio común del totalitarismo, su esencia.
&3
Donde hay plebe aparece siempre un caudillo.
&4
Cuanto más condena la imagen el cuerpo presente ante el espejo, más confirma su dependencia de este. (Franquismo especular).
&5
Pliegues: de modo similar a como, en el ámbito geológico, un corrimiento de tierras, un choque de placas tectónicas, puede hacer que lo nuevo quede sepultado por lo antiguo, así, en el ámbito político (y singularmente en nuestra izquierda política), tras múltiples corrimientos y choques ideológicos, lo reaccionario ha recubierto, finalmente, todo intento de dar plenitud a la modernidad.
&6
Presentismo (2): reino de la mismidad.
&7
Obviedad: combatir golpistas muertos trae menos dolor de cabeza que combatir golpistas vivos.
&8
Combate desigual: miles de años de educación para la servidumbre, contra unos escasos dos siglos de educación republicana. (El avance o retroceso de la conciencia plebeya, es decir, del populismo, como marcador).
&9
La única forma de apropiación que debería estar prohibida: la apropiación del sufrimiento ajeno (esa que practica la izquierda hollywoodiense a todas horas y sin ningún rubor).
&10
Neofeminismo: por los hombres no se llora.
&11
Avanzando: de extrema derecha nacional a extremas derechas plurinacionales. (A esto se le denomina combatir el franquismo).
&12
El ejercicio de la crítica como autoalabanza.
&13
El centralismo republicano es la realización esencial del federalismo: el momento en el que lo que se federa son los individuos.
A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2020

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

-NEGACIONISMOS-
Once de septiembre: el independentismo catalán se empeña, contra toda evidencia, en convertir a Rafael Casanova en un héroe de la resistencia antiespañola.
Cualquier día del año: sectores evangélicos (y otros, islámicos, etc., de modo similar) se empeñan, contra toda evidencia, en datar la aparición de la especie humana hace unos seis mil años.
Actuales dirigentes del PSOE, Podemos, etc., se empeñan, contra toda evidencia, en situar a ERC (y en general a los nacionalismos periféricos) en la izquierda política. (Queda en el aire la cuestión, claro, de qué se entienda hoy por «izquierda política»).
El militante multiculturalista se empeña, contra toda evidencia, en hacer compatibles con la paz, la tolerancia, la igualdad entre sexos, etc., a todas las culturas de la Tierra (¡exceptuando, si acaso, las de origen cristiano-occidental, aquellas precisamente, donde tales categorías político-antropológicas han adquirido su ser!).
El patriota (o tal vez nacionalista) español de derechas se empeña, contra toda evidencia, en identificar a Fraga y Aznar (excelsos autopatriotas) como defensores de la unidad de España.
El neofeminismo populista se empeña, contra toda evidencia, en vincular capitalismo y patriarcado.

Esas píldoras azules que tragamos todos los días para evitar la desazón de la incertidumbre, cerrar el sentido, y crear un simulacro de coherencia. (O, quizá, menos inocentemente, estrategias de poder).

A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2020.

  

domingo, 28 de junio de 2020

-TRAGEDIA Y FARSA-
Tras los movimientos populistas vinculados a la «izquierda», tales el neofeminismo de ¿cuarta? generación y el «antirracismo» identitario, ese que atribuye debes y haberes en función de la «raza» de adscripción, la «derecha» cree ver el proyecto marxista desarrollado por otros medios. Pero marxismo es, y pese a quien pese, el producto final de la Ilustración; el intento, quizá errado, quizá fracasado, de llevar aquel proyecto -esto es, el proyecto republicano, la existencia de ciudadanos-, a su plenitud. Esa apología de las víctimas en la que estas reciben en herencia tan honrosa condición, y la culpabilización colectiva igualmente heredada, tienen -si se nos permite aventurar una hipótesis cuya capacidad explicativa habrá que probar- otro origen menos moderno, relacionado con la psicología del poder y la sumisión.
Decía Nietzsche, que el cristianismo triunfa merced a un ejercicio de astucia desarrollado por aquellos híbridos de aristócrata y esclavo incapaces de toda acción afirmativa: los sacerdotes. Estos, exacerbando el resentimiento latente en ciertos grupos de población -motivado, en unos casos, por sus propias condiciones sociales de vida, o, en otros, que no tenían tales objetivas motivaciones, por la simple incapacidad de asumir asertivamente la existencia-, consiguen invertir los antiguos valores y hacerse con el poder, en el que se mantendrán cargando las conciencias de los sometidos con una culpa cuya remisión se desplaza sine die, al final de los tiempos (el original pecado de la tradición judaica).
Y como la historia, dicen, se repite dos veces, vemos a los nuevos sacerdotes en la era del capitalismo digital (que, como el Imperio romano con el latín y las calzadas, ha creado los instrumentos para la expansión global de la nueva religión) invitando a aquellos colectivos sobre los que pretenden cimentar su poder a apropiarse de un dolor que ahora no puede ser real, un dolor fingido, un dolor ajeno, al mismo tiempo que sostienen en la culpa heredada al necesario enemigo.
Cabe, no obstante, una pregunta y una reflexión: ¿Se trata de otro entretenimiento pasajero con el que el «sistema» disimula, para las masas incapaces de soportarlo, el sinsentido, o nos veremos abocados a un simulacro medieval, con una nueva clerecía decidiendo qué puede y qué no puede decirse, qué puede incluso, y qué no, pensarse, y con los ciudadanos reducidos a etnotipos y valorados por su adscripción colectiva?).
(Mientras, para que el icónico mensaje no deje de lado ninguno de sus recursos emocionales, caen estatuas, con predilección por las que tienen un origen hispano, ¡vaya! ¿Caerán también las de Voltaire, Hume, Darwin, Fleming, Pasteur, Newton, Marx?).
A. Bugarín
Valladolid, junio-2020

miércoles, 20 de mayo de 2020

-TRINOS Y AFORISMOS (OCHO)-
&1

Incoherencias: es correcto, y legítimo (lo que, en este contexto, significa simplemente que es lógicamente posible) imaginar, y aun construir, un individuo no adiestrado para el autocontrol, la producción y el consumo. Pero no es correcto (por ser materialmente, y por lo tanto racionalmente, imposible) plantear una sociedad en la que los individuos no sean adiestrados para tales fines y pretender, al mismo tiempo, el nivel de bienestar material de las sociedades en las que abundan tal tipo de individuos.

&2

Multicapitalismo: respeto a todas las culturas e identidades; que el dinero circule libremente.

&3

Contrafácticos: el mundo factual es uno, los posibles innumerables. (Lo real tiene la densidad de lo sólido, lo posible el carácter expansivo del gas).

&4

Cada interpretación es un hecho.

&5

La felicidad no es algo sustantivo, sino un estado que acompaña a otras cosas, y, quizás, una nostalgia.

&6

Paradoja: no hay verdadera sumisión si no es voluntaria. (Y al revés claro, solo cuando es voluntaria hay verdadera sumisión).

&7

Una justificación del mal: el último recurso, a veces, para soportar la banalidad.

&8

La incapacidad para convivir con la anomalía se resuelve: (1) Suprimiendo al sujeto anómalo. (2) Negando la normalidad.

A. Bugarín
Valladolid, mayo-2020