lunes, 30 de enero de 2017

-ESTRATEGIAS-

Una vez el fin fue la sociedad comunista, con la que comenzaría la historia de la humanidad, culminación necesaria de la lucha de clases, motor de la historia, reducida, a partir de entonces, a la condición de prehistoria -esa acaso banal interpretación de Marx, que no es el Marx filósofo de Das Kapital, según sugerente interpretación de Marzoa-.
Y el medio fue el poder popular, ejercido directamente, en la calle, bajo la organización del único partido, aboliendo, de este modo, la democracia liberal e instaurando la dictadura del proletariado como paso previo para alcanzar aquel fin.
Pero el medio, el pueblo en la calle, bajo la dirección del partido único y único representante válido de la nación, instaura, previa abolición de la democracia liberal, el Estado fascista.
Otra vez el fin fue acoger, o empoderar, a los excluidos del proyecto de la modernidad, también llamado ilustración o democracia liberal, así mujeres, minorías étnicas, o grupos definidos por sus orientaciones varias. Y el medio fue abolir la ciudadanía liberal y «uniformizadora» para celebrar las múltiples identidades.
Pero el medio, la celebración de las múltiples identidades, y la abolición de la ciudadanía liberal, aparta y reúne a los varones blancos bajo el discurso diferenciador de Trump.
A. Bugarín
Valladolid, enero-2017

sábado, 21 de enero de 2017

-MUROS-

Discurso de Trump. Populismo. Promete un muro físico con Latinoamérica. Disuelve el muro político y psicológico.

jueves, 19 de enero de 2017

-SPAMGLISH-

Dice Sánchez Ferlosio en El castellano y la Constitución -y si lo dice él merece ser tenido en cuenta porque: 1) su obsesión con la sintaxis le ha convertido, y le había convertido ya cuando escribió esa sentencia, en, quizá, uno de los mayores especialistas en tal materia, y, 2) se ha manifestado en numerosas ocasiones contra toda forma de patriotismo y nacionalismo, especialmente contra el español-, que «el castellano es probablemente el más complejo y refinado sistema gramatical de entre las restantes lenguas de Occidente, el más capaz de diversificar y graduar direcciones de sentido y de disminuir las posibilidades de equívoco».
Pero se ha convertido en un síntoma de modernidad, o algo así, de un tiempo a esta parte, cantar canciones cuyos versos dicen cosas tales como «Black X6, Phantom, White X6 looks like a Panda», lucir camisetas con mensajes del tipo «I fell happines when I eat a potato», introducir un «running», «coaching», «merchandising», «mindfulness», «personal trainer», «after work» o similares, en medio de una frase castellana, y en general echar mano, aunque no venga a cuento, de ese inglés básico internacional, que convierte las palabras en iconos publicitarios y las ideas en esquemas estandarizados de pensamiento.
Y la cosa llega al extremo de que últimamente no es raro encontrar que las paredes y puertas de nuestros bares aparecen adornadas con aforismos, mensajes, consejos, letanías varías, en inglés, como si con ello, ese espacio donde se bebe o tapea, agradable excusa para la interacción social, adquiriese, por ese hecho, otra dimensión, nos elevase, desde alguna vergonzosa situación, al nivel de ciudadanos de la era global.
Pero no debiéramos olvidar que los amos de la lengua, que son los hablantes nativos, tienen siempre una ventaja adicional sobre aquellos que se ven obligados a emplearla en usufructo. De modo que, si esta renuncia a lo propio, y esta opción por lo ajeno, es, además, voluntaria, cabe preguntarse por qué los hablantes de una lengua, con tal capacidad expresiva, y con quinientos millones de posibles receptores, han optado por semejante renuncia -vaya por delante que no descartamos que el suicido acaso debiera figurar entre los derechos básicos de todo individuo o institución-.
                                                                            
A. Bugarín
Valladolid, enero-2017

viernes, 30 de diciembre de 2016

-FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN-

La filosofía no es un conjunto de recetas simples para solventar problemas complejos.
Ni un conjunto de procedimientos de adiestramiento con el objetivo de hacer alumnos críticos, sea eso lo que sea.
La filosofía no desaparece porque estorbe al poder. Con frecuencia la filosofía ha sido un extraordinario modo de legitimación del poder.
La filosofía no es un catecismo laico para militantes de oenegés.
La filosofía es el puro y simple ejercicio del pensamiento, sin fin, sin objetivo, sin control de producción. (Pues, si el fin estuviese dado, decidir los medios sería un mero proceso lógico-mecánico.)
Y en este ejercicio no puede olvidar lo ya pensado. Recogido en un canon de textos elaborados en los últimos veinticinco siglos por los que algunos denominan, ahora, cadáveres filosóficos.
Que la filosofía no tenga un fin, un objetivo, tampoco quiere decir que su ejercicio no tenga consecuencias, que serán las que tengan que ser.
Lo que cabe preguntarse es si la filosofía tiene cabida en un Instituto de Enseñanza Secundaria.
Pero acaso es ahí donde más cabida tiene, ahí donde emerge el distanciamiento.
Cuando un niño descubre que morirá.
Cuando un adolescente descubre que la vida no tiene sentido. No lo tiene, y eso es lo humano.
Cuando descubre que si los problemas inmediatos, y no tan inmediatos, estuvieran solucionados entonces seguiría intacto el problema.
El simple problema de ser (ni me atrevo a decir: de ser hombre).
A. Bugarín
Valladolid, noviembre-2016

jueves, 17 de noviembre de 2016

-HUMOR PARDO-

Cuando uno se ríe de la víctima de un trato de suma crueldad, a consecuencia del cual, por ejemplo, la dejan inválida de por vida en plena infancia, cuando uno hace un chiste a costa de las víctimas de un genocidio, en el que los muertos se cuentan por millones, cuando además, y esta es la clave, las víctimas deslegitiman con su existencia alguno de nuestros posicionamientos políticos, podemos sospechar algo más que humor, algo más que humor negro, incluso, detrás de la humorada, podemos sospechar el intento de deshumanización del rival, del enemigo, de romper la tendencia natural a la empatía con el agredido, con la causa del agredido, para que, en ningún caso, la crueldad manifiesta pueda ser argüida como objeción a nuestro propio posicionamiento.
A. Bugarín
Noviembre, 2016

viernes, 16 de septiembre de 2016

-MÁS TRINOS Y AFORISMOS-


&1
Educa la tribu, pero se educa, sobre todo, contra la tribu.

&2
Cuando el pensamiento echa a andar ya no puede abandonar el desierto.

&3
La realidad es proceso. Luego, todo medio es también fin, todo fin es también medio.

&4
Dioses que cargan con las penas, dioses que cargan con las culpas, ¿qué dioses amaron más a los hombres? Una cuestión nietzscheana.

&5
Lo inesperado acontece; pero la mutación es, casi siempre, deformación.

&6
La transición española quiso ser olvido y un nuevo comienzo. Pero acaso estemos condenados a la historia.

&7
Como el cincel sobre el mármol, el olvido.

&8
Si Dios no existe el círculo cuadrado sigue sin estar permitido.

&9
Se ha dicho: la verdad es fascista. Se ha dicho: la belleza es fascista. Resultado: Donald Trump.

&10
Devenir el pueblo plebe: populismo.

&11
Si Dios existe, todo gobierno es teocracia.

&12
La imposibilidad del círculo cuadrado ¿prueba que Dios existe?

&13
Lo público, espacio natural del ciudadano. Lo colectivo, espacio natural del etnotipo.

&14
Democracia sin liberalismo, totalitarismo.

&15
¿No es, el pensar que puedo ofender a Dios, pecado de orgullo?

&16
Es el perdedor quien disfruta el juego, el ganador la ganancia.

&17
En el desierto, el camino son los pasos sobre la arena, y lo caminado el destino.

A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2016

-BELLEZA PRIVADA-

Llega el IKEA a Valladolid, la multinacional nórdica con su implícita promesa de socialdemocracia avanzada, con sus muebles de diseño al alcance del ciudadano común, donde predomina la calidez del claro, con sus armarios de montar, con los mil detalles para cada rincón del hogar.
Llega IKEA, como cabeza de puente de todas esas multinacionales sin cuyo asentamiento seguiríamos siendo una ciudad provinciana, aun una capital provinciana, y se instala en la afueras, en el alfoz, que diría nuestro antiguo alcalde, en medio del campo.
Llega IKEA, acaba la ironía, y el hermoso paisaje castellano, esa sucesión de cerros -a veces cubiertos de pinos o encinas, a veces pelados-, y campos cultivados, se convierte en soporte de centenares de anuncios de geometría simple y colores chirriantes que, mientras esconden el horizonte, nos invitan al selectivo disfrute de adquirir todas esas mercancías que acabaríamos, igualmente, comprando.
Y así, la cálida belleza hogareña, la belleza accesible al ciudadano común, la belleza instalada en la república independiente de su casa, la democrática belleza privada, es, como si de un símbolo se tratase, tristemente compatible con el aumento de la fealdad pública, con el deterioro progresivo del entorno, con la destrucción del cuidado paisaje cultural, nacido tras siglos de trabajo del hombre sobre el territorio, con la negación de todo disfrute gratuito.

A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2016