miércoles, 2 de octubre de 2024

-PEDIR PERDÓN, SEÑALAR-

Continuando con la representación iniciada en el 2019, la señora Claudia Sheinbaum acude a su nombramiento como presidenta de México pidiendo perdón por las matanzas  de Tlatelolco. De ese modo cumplía un doble objetivo político: señalar a la monarquía española, a la que se le reprocha no haber atendido la carta de López Obrador -envuelta en farsas y torpezas de las que ya hablamos en su momento-, y señalar al partido político responsable de esa matanza y rival del suyo propio. (Ochocientos mil muertos por la pandemia, nefastamente gestionada, y doscientos mil asesinados, bajo el mandato de AMLO, no hicieron mella, sin embargo, en sus buenos sentimientos).
A. Bugarín

Valladolid, octubre-2024

miércoles, 14 de agosto de 2024

-PODER/ESTRATEGIA-
(1) La vida implica apropiación y expansión. Y esto vale para los organismos individuales, las poblaciones, las especies, e incluso para ciertas configuraciones institucionales, como las culturas, lenguas, etc.; vale para las bacterias y esa variedad de primate que los biólogos denominan homo sapiens. En el intento de conceptualizar esta idea Spinoza recurrió al término conatus, Schopenhauer habló de voluntad, Nietzsche de voluntad de poder, Bergson de élan vital, etc. También podríamos hablar de impulsos, desequilibrios homeostáticos, o recurrir a otros conceptos sacados directamente de la biología o de la química. Pero es un hecho constatable que cuando estos elementos fallan (apropiación y expansión) estamos ante realidades no vivas u organismos moribundos.
(2) A la capacidad de apropiarse del medio, de ordenarlo y controlarlo para ponerlo al servicio de la expansión propia, le denominamos poder.
(3) Toda realidad se constituye confrontándose con otra. No es concebible (ni dable) una realidad simple, autoidentificable, autodeterminable. Spinoza lo enunció en una proposición célebre: «toda determinación es negación».
(4) No todo es compatible con todo, lo que significa que algunas realidades anulan necesariamente a otras. (En el ámbito de las decisiones de seres conscientes, incluso vagamente conscientes, eso implica que hay que elegir).
(Los puntos tercero y cuarto se pueden reexponer diciendo que la realidad tiene una estructura dialéctica).
(5) Con la aparición de seres conscientes y racionales estos se afirman a sí mismos con el establecimiento de valores, que constituyen la afirmación de cierto tipo de vida. (En detrimento de otras formas de vida: toda valoración implica discriminación. Son, por lo tanto, ridículas, o hipócritas, expresiones como «la enseñanza en valores», ¿en qué valores?).
(6) La vida no está sujeta a un orden moral, y mucho menos ético. La moral y la ética son constelaciones de normas al servicio del establecimiento de cierto tipo de valores. Son, por lo tanto, estrategias desarrolladas por los individuos o grupos de determinada especie al servicio de su propia conservación y expansión (al servicio de la conservación y expansión de un determinado tipo de vida, que estará siempre, en virtud de los puntos tercero y cuarto, determinado frente a otro, confrontado con otro).
(7) Una vez establecidos ciertos valores en el seno de un grupo (que puede ser más o menos amplio, hasta abarcar a una civilización, y, en el límite, adquirir un carácter universal) estos pasan a formar parte del contexto en el que se desarrolla la apropiación y expansión de ciertos seres que se desenvuelven en el seno de ese grupo. Así, una vez instaurados un conjunto de valores cristianos (que acabarán configurando la denominada civilización occidental), tales como la división del mundo en buenos y malvados y la asociación de la bondad al sufrimiento (a la pobreza, la exclusión, a la derrota, etc.), y de la maldad al goce (a la riqueza, al triunfo, a la victoria, etc.), las luchas por el poder partirán de la apropiación de los primeros. Ahora bien, ¿cómo pueden los sufrientes, los excluidos, etc., hacerse, al mismo tiempo que mantienen tal condición, con el poder? (Esto es, ¿cómo pueden controlar el medio, apropiárselo, sin dejar de pertenecer al grupo de los buenos?). Mediante una estrategia psicológica, o psicológico-moral, que pasa por la colectivización de los individuos. De ese modo, al formar un individuo parte de un grupo históricamente, e incluso actualmente, excluido, sufriente, adquiere las virtudes de ese grupo (se ha apropiado el sufrimiento ajeno), para, afirmándose en tales virtudes, instalarse en una posición de supremacía (frente a otros, colectivizados en el grupo de los malvados).

Cabe, no obstante, que esta estrategia psicológica arrastre consecuencias demoledoras para el grupo en que se instala. Pues, al condenar toda forma de triunfo, aun cuando la condena se use para el triunfo propio, tales individuos o grupos minen las fuerzas mismas que posibilitan su propia expansión, facilitando así el triunfo de otros grupos donde esta guerra psicológica no ha tenido lugar.

A. Bugarín
Valladolid, agosto-2024

lunes, 13 de noviembre de 2023

-INDIGNIDAD-
Recordar esta fecha. Por siempre. Octubre-noviembre de 2023. El presidente, en funciones, de un Estado democrático, envía a su vicepresidenta y a varios de sus ministros, a mendigar el apoyo de un prófugo de la justicia, escondido en un país extranjero, para poder seguir siendo presidente.
A. Bugarín
Valladolid, noviembre-2023

  

lunes, 5 de diciembre de 2022

-DISARMONÍA-
Del mismo modo que «el calor del hogar» y «la lumbre», adquieren su ser frente al afuera que puede ser frío y hostil, así la armonía adquiere presencia, ser, acaso valor, ante la realidad necesariamente disarmónica de la existencia, condición de posibilidad de la vida misma.
Más algunos celebran una sustancialización o absolutización de la «paz» y la «armonía universal», que no son sino otras denominaciones de la muerte térmica del universo.
A. Bugarín
Valladolid, diciembre-2022

 

jueves, 20 de enero de 2022

-HISTORIA E HISTORIOGRAFÍA:
A VUELTAS CON LA IDENTIDAD DE ESPAÑA-
(1) Que la noción de España que tenemos hoy sea diferente de la que había con anterioridad al siglo XIX no significa que no hubiese entonces una noción de España. Si diésemos por buena esa argumentación, dado que la noción de España que puedan tener en el siglo XXIII será distinta de la que tenemos hoy, los historiadores de esa época tendrían que concluir que a principios del siglo XXI España no existía.
(2) Que bajo el franquismo se haya defendido que España tiene un origen anterior a las Cortes de Cádiz no convierte esta afirmación en errónea. Pues con el mismo argumento habría que sostener que la raíz cuadrada de cuatro no es dos. Tal afirmación será errónea o no lo será al margen de la posición de los historiadores franquistas al respecto. Quién, para descalificar una tesis, apela a sus coincidencias con otras mantenidas bajo el franquismo se está descalificando a sí mismo. (Emplea una argumentación tramposa y deshonesta).
(3) La historia de la identidad de un país solo puede ser analizada desde el presente (igual que la biografía de un individuo humano, pongamos por caso). Si existe España hoy (con todo lo endeble que pueda ser su identidad, pero toda identidad es endeble, toda unidad es endeble, por eso existe la historia e incluso la evolución de las especies), quiere decir que tuvo un pasado a lo largo del cual se ha configurado. Salvo que estemos dispuestos a admitir que algo puede salir de la nada. (Se podría hablar aquí quizá de una teleología inversa: desde el fin, y solo desde el fin, podemos entender el proceso como conducente a ese fin).
(4) En la historia de la identidad de un país, igual que en la historia de la identidad de una persona, puede haber momentos más determinantes que otros. Una persona puede, por ejemplo, sufrir un accidente que marque de un modo fuerte su identidad, e incluso la anule. Puede conocer a alguien con quien se empareja y tenga hijos, orientando su identidad en un sentido, que habría sido diferente si se hubiese emparejado con otra persona, o no lo hubiese hecho en absoluto. Pero todos esos avatares aparecen como configuradores de lo que ahora es.
(5) España se reconfiguró como nación política (elemento fuerte de su identidad presente) a partir de la Constitución de Cádiz. Pero esa Constitución la llevó a cabo un cuerpo político preexistente. No se reunieron al azar una serie de personas y decidieron azarosamente que ciertos individuos y territorios constituían una nación política. La identidad de un grupo humano no se reduce a la de nación política (en el sentido moderno de nación y de política). Y una nación política no sale de la nada.
(6) La identidad de un país no depende solo de la noción que sus miembros tengan en un determinado momento de ese país. Un país es un entramado material de territorio, poder político y otras formas de poder, intereses económicos y de otro tipo, etc. La España de los Reyes Católicos estaba dividida en varios reinos. Pero había poderes comunes e intereses confluyentes. Por ejemplo, había una inquisición común (al servicio del poder político). Por ejemplo, los ejércitos castellanos operaban en Italia en defensa de los intereses económicos y geoestratégicos de la Corona de Aragón. Y ambos reyes dejan el poder de ambos reinos en manos de un heredero común, que unifica en su persona otro tipo de poderes. De modo que, fuese cual fuese la representación de su identidad que se hacían los españoles de la época, había elementos que ejercitaban esa unidad (esa identidad).
(8) Cuando Juan de Mariana escribe su Historia General de España (publicada en castellano con ese nombre en 1601, aunque la versión original en latín es anterior), no está escribiendo una Historia General de la Península Ibérica, sino de una comunidad política. (No quiere eso decir que Mariana no esté proyectando de manera arbitraria un concepto de España a su pasado, sino que él, en esas fechas, manejaba un concepto no geográfico de España). Cuando Quevedo da forma al famoso «Y es más fácil, ¡oh España!, en muchos modos, que lo que a todos les quitaste sola te puedan a ti sola quitar todos», no está diciendo «Y es más fácil, ¡oh Península Ibérica!, …».
(9) Un país se construye también a partir de ciertas «ruinas» hábilmente manipuladas (igual que puede construirse una casa nueva con los cascotes de un viejo castillo). Cuando en tiempos de Alfonso III, o quizá antes, se comienza a hablar de la «restauración» (lo que mucho más tarde se llamará «reconquista») se está diseñando un futuro de país (un futuro reino, si preferimos llamarlo así) con las ruinas del pasado. Obviamente en la historia nada se «restaura», siempre se construye algo nuevo. Pero lo significativo es que esa apropiación del pasado se orienta a construir un futuro, y lo significativo es que esa apelación a ese pasado y esa propuesta de futuro muevan voluntades. (Y da igual si Alfonso III y sucesores estaban usando ese «mito» para cimentar su poder).
(10) De modo similar, la identidad presente de un país, al igual que la identidad presente de un individuo, se configura (aunque no solo) a partir de la reapropiación del pasado. Por eso la historia no puede ser enteramente neutral. Aunque tampoco puede inventarse los hechos (en eso se diferencia de la memoria personal). Y en ese juego de reapropiación del pasado y compromiso con los hechos que conocemos (del pasado, pero a través de informes y otros elementos significativos encontrados en el presente) se escribe la historia.
A. Bugarín
Valladolid, enero-2022

domingo, 19 de septiembre de 2021

-DE DATOS Y RELATOS-
Respondiendo a su voluntad científica la historia trabaja, como no podía ser de otra manera, con hechos. Pero los hechos -y especialmente aquellos nacidos de las operaciones de seres que actúan teleológicamente-, exigen interpretación. Aparece, entonces, la necesidad de un criterio para seleccionar las interpretaciones adecuadas. Y es así, que, de un tiempo a esta parte, en nuestro país, y por lo que respecta a nuestra propia historia, algunos historiadores parecen haber optado por un tipo de criba que podemos formular mediante dos silogismos:
Primer silogismo:
(1) Bajo el franquismo se ha defendido la interpretación «x».
(2) El franquismo es malo.
Conclusión: la interpretación «x» es incorrecta.
Segundo silogismo:
(1) Bajo el franquismo se ha defendido la interpretación «x».
(2) Los historiadores a, b y c, defienden la interpretación «x».
Conclusión: los historiadores a, b y c, son franquistas.
El primer silogismo nos conduciría, cual navaja de Ockham, a descartar una serie de interpretaciones. (Normalmente aquellas favorables a la unidad o identidad de España, o que presenten de modo positivo su papel histórico). El segundo a descalificar a aquellos historiadores que defiendan tal tipo de interpretaciones.
Pero no parecen haber caído en la cuenta, tales historiadores, de que tal modo de argumentación incurre en, al menos, dos errores lógicos fácilmente detectables para cualquier estudiante de bachillerato. La persistencia en tales errores podría conducir, aplicando a otros ámbitos del saber tal modo de argumentar, a razonamientos del estilo:
Primer silogismo:
(1) El franquismo nos ha enseñado que la raíz cuadrada de cuatro es dos.
(2) El franquismo es malo.
Conclusión: la raíz cuadrada de cuatro no es dos.
Segundo silogismo:
(1) El franquismo nos ha enseñado que la raíz cuadrada de cuatro es dos.
(2) Los señores a, b y c, sostienen que la raíz cuadrada de cuatro es dos.
Conclusión: los señores a, b y c, son franquistas.
A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2021

 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

-TODA SOLUCIÓN EXIGE UN PROBLEMA-
-(PARÁBOLA POLÍTICA)-
En aquella escuela los alumnos aprendían siguiendo los ritmos naturales del proceso de madurez emocional e intelectual y las enseñanzas periódicamente impartidas por un viejo maestro discreto y eficaz. Las cosas funcionaban más que razonablemente bien, hasta el punto de que el centro solía ser citado como ejemplo en los medios de información especializados.
Pero, llegada su jubilación, el viejo maestro fue despedido, y un joven candidato ocupó, provisionalmente, el puesto vacante. Este, buscando garantizar la renovación de su contrato, se propuso, desde el primer momento, señalar las deficiencias de aprendizaje de los alumnos encomendados, al tiempo que ofrecía las personales soluciones que pondrían remedio a tales males. Y así, si algún alumno tenía un ocasional comportamiento inapropiado, inmediatamente el nuevo maestro emitía un informe público señalando la poca disciplina que reinaba en las aulas. Si otro alumno erraba más de la cuenta en las respuestas de los exámenes, inmediatamente se haría público el bajo nivel de conocimientos de los pupilos. Si un tercero llegaba un día tarde, corría el tutor a señalar la inconcebible impuntualidad de los infantes.
Finalizaba el primer año con el nuevo docente todavía a prueba, y el clima de la clase se había ido transformando. Lo que antes eran faltas puntuales, que el propio desarrollo natural iba corrigiendo, se convirtieron, ahora, en el denominador común del grupo resentido y desmotivado. Y así, una buena parte de los alumnos, como si de un desafío se tratase, llegaban impuntualmente a clase. Las vísperas de los exámenes eran el momento apropiado para alguna celebración nocturna. Los comentarios fuera de lugar, los gritos, las interrupciones, constituían el espectáculo diario del aula. De modo que la Junta Directiva, alertada por una situación tan perjudicial para los intereses económicos y docentes de la entidad que dirigían, y comprendiendo las acertadas predicciones del joven maestro, decidió que era oportuno, para poner fin a tal situación, renovarle, sine die, el contrato.
A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2021

jueves, 25 de marzo de 2021

-A VUELTAS CON EL SENTIDO-
Alaban, Marx y Engels, en El manifiesto comunista, el papel revolucionario desempeñado por el, entonces, incipiente capitalismo; que, habría echado por tierra las idílicas estructuras feudales, patriarcales, el santo temor de Dios, el ardor caballeresco, ..., sustituyendo la explotación velada por un régimen directo, abierto, franco, de explotación (actuando, así, añadiríamos, pues va implícito, como una auténtica estructura develadora).
Pero, eso que seguimos llamando capitalismo -y que, con porcentajes que rondan el cincuenta por ciento de la producción sustraídos al mercado sería más correcto denominar Estado del bienestar o socialdemocracia- ejercita hoy su fuerza develadora exhibiendo el sinsentido; y es esa labor, y no otra, la que concita la inquina sobre tal sistema de tanto «revolucionario» sobrevenido, que combate, aun sin saberlo, bajo la rúbrica «anticapitalismo» esa exhibición.
A. Bugarín
Valladolid, marzo-2021

jueves, 4 de febrero de 2021

-FARSAS: MODELOS PARA ARMAR-
En un celebrado, por el número de visualizaciones, video (por cuestiones de eufonía preferimos leerlo así, sin acento, al modo latinoamericano), colgado en una de las plataformas habituales, una arquitecta mexicana, aunque la nacionalidad es, suponemos, una anécdota, enseña cómo construirse una casa sencilla, con materiales naturales, y en sintonía con el entorno. Para lograr tal objetivo -esa sintonía que, al parecer, más allá de satisfacer ciertas condiciones estéticas y ecológicas, es moral-, debemos comenzar, dice, pidiendo permiso: los habituales permisos administrativos, pero, especialmente, y ahí parece residir el mensaje, permiso a los habitantes del lugar, permiso a la tierra (¿Gea?, ¿Cibeles?, ¿la Pacha Mama?, ¿la Virgen María en versión De los nombres de Cristo?), permiso al árbol que va a ser cortado ...
Nos admira, en todo este proceso, en primer lugar, la generosidad del árbol, que dona graciosamente su vida para que los humanos dispongan, tras el sometimiento, eso sí, de su conducta a las condiciones morales exigidas, de una casa. Nos admira, en segundo lugar, la capacidad de la mentada arquitecta para entender el lenguaje mediante el cual el árbol sacrificado concede un permiso que, al parecer, podría denegar. Admirable, en tercer lugar, el grado de credulidad al que se ve abocado este mundo postcristiano (¿la religión que vuelve a sus orígenes? ¿otra manifestación de la farsa intelectual a la que conduce la moralización de la existencia?).
A. Bugarín
Valladolid, febrero-2021
 

domingo, 6 de diciembre de 2020

-UN TIK TOK-
Un minivídeo (lo que podríamos denominar un Tik Tok), en el que Joe Biden reacciona agresivamente ante el intento de Tump de comerse su hamburguesa (haremos abstracción del origen y el contexto de la broma), sirve a la derecha you tuber, para insistir en la consabida tesis de que la izquierda solo comparte lo ajeno, no lo propio.
Ignora, al parecer, esa derecha, que:
(1) No pretendió nunca el marxismo (que supondremos paradigma de la izquierda) que las decisiones individuales, o morales, traigan el cambio social, sino aquellas colectivas e institucionales.
(2) No fue nunca propuesta marxista el reparto de la propiedad privada, sino su supresión.
(3) Joe Biden no representa a la izquierda más que el propio Trump (salvo que hablemos de la izquierda hollywoodiense claro).
A. Bugarín
Valladolid, noviembre-2020
 

viernes, 4 de diciembre de 2020

-PLENITUD-
Tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, destacados miembros de la coalición gobernante manifiestan su complacencia por este hecho, que les garantizará -dicen-, la permanencia en el poder durante muchos años, lo que, paralelamente, supondrá -continúan aclarando-, la condena de los partidos de la oposición a persistir en la condición de tales.
Alcanzar el poder y permanecer en él. Eso es todo. Esa manifiesta ingenuidad. Esa satisfacción.
A. Bugarín
Valladolid, diciembre-2020
 
-INCLUSIONES-
Defendiendo los pactos del actual gobierno con los herederos políticos y morales de un grupo terrorista, dice, un ex presidente español, que «la democracia ... debe ser inclusiva». Ignora, quizá, el mencionado ex presidente -o finge ignorar, con el objetivo de vender el producto- que toda determinación es negación, lo que significa que no todo es compatible con todo, y que, por lo tanto, incluir a según qué proyectos políticos en el sistema, supone, necesariamente, excluir a otros. Incluir, por ejemplo, el derecho de las comunidades autónomas a decidir cuál va a ser la lengua vehicular de la enseñanza, significa excluir, en aquellas comunidades bilingües gobernadas por grupos identitarios (o sea, en este momento, en todas), a quienes defienden un efectivo bilingüismo en tales comunidades. Hay un problema de inclusión, sí, el de decidir a qué proyectos se incluye y a cuáles se excluye. Y este gobierno, de esta izquierda, signifique hoy lo que signifique eso, ha decidido pactar con las extremas derechas periféricas, en detrimento del orden republicano (aun coronado) español.
(Nota: acaso, siendo benevolentes, podríamos entender las declaraciones expresidenciales como una versión del recurrido «sabiéndolo llevar», en el que, en aras de una paz, muchas veces cobarde, uno pone siempre los sacrificios, otro los beneficios).
A. Bugarín
Valladolid, noviembre-2020

lunes, 9 de noviembre de 2020

-SÍNTOMAS (DE ALGO)-
&1

Donald Trump, candidato evangélico, entre otras cosas, a la presidencia de EEUU, ha perdido las elecciones. Le sustituye el católico Joe Biden. ¿Se habrán equivocado los electores americanos de Dios?

&2

La derecha católica prohispana de «Latinoamérica» (por evitar cacofonías) está triste: se va el candidato evangélico que había borrado la lengua castellana de los ámbitos en que podía hacerlo.

&3

Se va Trump. La izquierda hollywoodiense se ha quedado sin hombre de paja contra el que definirse. Igual van a tener que ponerse a cambiar algo. (O, más probable, seguiremos con las performance identitarias. El «mundo de la cultura» es, ahora, eso -y la condición de actor/actriz como paradigma-).

&4

Se va Trump. Cabreo en los Estados norteamericanos, otrora industriales y todavía agrícolas, del interior. Alborozo en Instagram, Google, Yahoo, Twitter. ¿Las elecciones norteamericanas eran, también, eso? ¿Un combate entre el capital industrial y el digital?

&5

Se va Trump. Con ello «la ultradederecha ... pierde su principal valedor político», manifiesta un líder político español. Uno que tiene a las extremas derechas «plurinacionales» como aliados preferentes.

&6

Se va Trump. Disgusto en Rusia. Alegría en Europa. En China no se sabe. ¿Nos dice, también esto, algo acerca del «estado del mundo»?

A. Bugarín
Valladolid, noviembre-2020

  

martes, 27 de octubre de 2020

-REVOLUCIÓN-REACCIÓN-
-(DIALÉCTICA)-
Fracasadas las revoluciones «comunistas» realmente existentes, y las prometidas, por el, al parecer, desinterés de la clase obrera -acaso definitivamente «alienada» y «asimilada» por el sistema-, consideraron, algunos intelectuales -en la indiscutible hipótesis de que la revolución hay que hacerla-, la necesidad de encontrar otro sujeto revolucionario; papel para el que se echó mano de todo grupo definido por algún rasgo identitario no asimilado todavía, o por su fracaso social e histórico. Pero no parecen haber advertido, esos intelectuales, que la revolución se hace en función del sujeto revolucionario, con lo que, cambiado este, inevitablemente cambiará aquella, a consecuencia de lo cual, podría suceder, que la revolución retomada no sea sino una involución.
A. Bugarín
Valladolid, octubre-2020
 

martes, 20 de octubre de 2020

-TRANSFORMACIONES-
De modo similar a como, al decir del psicoanálisis, la vida afectiva, y efectiva, del individuo fluye oculta a su conciencia, la vida social e histórica de una comunidad transcurre, en buena media, al margen de las decisiones de aquellos que pretenden dirigirla y, habitualmente, también de las aclaraciones de aquellos que hacen profesión de pensarla.
 (Y sirva, como destacado ejemplo, el de que, si buscamos el periodo de mayor confluencia social, económica, etc., entre sexos, en la reciente historia de España, lo encontramos, no en la era de los «gobiernos feministas», tan conscientemente publicitados, sino en aquella que va desde algún punto de los sesenta a algún otro de los ochenta; una generación, para decirlo con Ortega, en la que las mujeres pasaron de no poder tener propiedades a su nombre, de ser educadas para la cría y el cuidado, y siempre al servicio del hogar, a llenar las universidades. Y todo eso mientras el feminismo era, al menos en nuestro país -incluso entre la izquierda, que tenía otras prioridades: la lucha de clases, la revolución, el socialismo, etc.-, cosa residual y elitista).

Por eso, y a despecho de las declaraciones políticas y periodísticas, de los hashtag y trending topics, de las publicaciones que brotan de la facultades «de humanidades», de las diversas formas en las que se toma hoy conciencia del presente, corrientes no observadas pueden estar llevando los barcos a puertos no previstos, o, acaso, al naufragio.

A. Bugarín
Valladolid, octubre-2018
 

domingo, 27 de septiembre de 2020

-TRINOS Y AFORISMOS (NUEVE)-
&1
Cancelar el debate, cancelar el disenso. (Cultura de la cancelación).
&2
Presentismo (1): espacio común del totalitarismo, su esencia.
&3
Donde hay plebe aparece siempre un caudillo.
&4
Cuanto más condena la imagen el cuerpo presente ante el espejo, más confirma su dependencia de este. (Franquismo especular).
&5
Pliegues: de modo similar a como, en el ámbito geológico, un corrimiento de tierras, un choque de placas tectónicas, puede hacer que lo nuevo quede sepultado por lo antiguo, así, en el ámbito político (y singularmente en nuestra izquierda política), tras múltiples corrimientos y choques ideológicos, lo reaccionario ha recubierto, finalmente, todo intento de dar plenitud a la modernidad.
&6
Presentismo (2): reino de la mismidad.
&7
Obviedad: combatir golpistas muertos trae menos dolor de cabeza que combatir golpistas vivos.
&8
Combate desigual: miles de años de educación para la servidumbre, contra unos escasos dos siglos de educación republicana. (El avance o retroceso de la conciencia plebeya, es decir, del populismo, como marcador).
&9
La única forma de apropiación que debería estar prohibida: la apropiación del sufrimiento ajeno (esa que practica la izquierda hollywoodiense a todas horas y sin ningún rubor).
&10
Neofeminismo: por los hombres no se llora.
&11
Avanzando: de extrema derecha nacional a extremas derechas plurinacionales. (A esto se le denomina combatir el franquismo).
&12
El ejercicio de la crítica como autoalabanza.
&13
El centralismo republicano es la realización esencial del federalismo: el momento en el que lo que se federa son los individuos.
A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2020

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

-NEGACIONISMOS-
Once de septiembre: el independentismo catalán se empeña, contra toda evidencia, en convertir a Rafael Casanova en un héroe de la resistencia antiespañola.
Cualquier día del año: sectores evangélicos (y otros, islámicos, etc., de modo similar) se empeñan, contra toda evidencia, en datar la aparición de la especie humana hace unos seis mil años.
Actuales dirigentes del PSOE, Podemos, etc., se empeñan, contra toda evidencia, en situar a ERC (y en general a los nacionalismos periféricos) en la izquierda política. (Queda en el aire la cuestión, claro, de qué se entienda hoy por «izquierda política»).
El militante multiculturalista se empeña, contra toda evidencia, en hacer compatibles con la paz, la tolerancia, la igualdad entre sexos, etc., a todas las culturas de la Tierra (¡exceptuando, si acaso, las de origen cristiano-occidental, aquellas precisamente, donde tales categorías político-antropológicas han adquirido su ser!).
El patriota (o tal vez nacionalista) español de derechas se empeña, contra toda evidencia, en identificar a Fraga y Aznar (excelsos autopatriotas) como defensores de la unidad de España.
El neofeminismo populista se empeña, contra toda evidencia, en vincular capitalismo y patriarcado.

Esas píldoras azules que tragamos todos los días para evitar la desazón de la incertidumbre, cerrar el sentido, y crear un simulacro de coherencia. (O, quizá, menos inocentemente, estrategias de poder).

A. Bugarín
Valladolid, septiembre-2020.

  

domingo, 28 de junio de 2020

-TRAGEDIA Y FARSA-
Tras los movimientos populistas vinculados a la «izquierda», tales el neofeminismo de ¿cuarta? generación y el «antirracismo» identitario, ese que atribuye debes y haberes en función de la «raza» de adscripción, la «derecha» cree ver el proyecto marxista desarrollado por otros medios. Pero marxismo es, y pese a quien pese, el producto final de la Ilustración; el intento, quizá errado, quizá fracasado, de llevar aquel proyecto -esto es, el proyecto republicano, la existencia de ciudadanos-, a su plenitud. Esa apología de las víctimas en la que estas reciben en herencia tan honrosa condición, y la culpabilización colectiva igualmente heredada, tienen -si se nos permite aventurar una hipótesis cuya capacidad explicativa habrá que probar- otro origen menos moderno, relacionado con la psicología del poder y la sumisión.
Decía Nietzsche, que el cristianismo triunfa merced a un ejercicio de astucia desarrollado por aquellos híbridos de aristócrata y esclavo incapaces de toda acción afirmativa: los sacerdotes. Estos, exacerbando el resentimiento latente en ciertos grupos de población -motivado, en unos casos, por sus propias condiciones sociales de vida, o, en otros, que no tenían tales objetivas motivaciones, por la simple incapacidad de asumir asertivamente la existencia-, consiguen invertir los antiguos valores y hacerse con el poder, en el que se mantendrán cargando las conciencias de los sometidos con una culpa cuya remisión se desplaza sine die, al final de los tiempos (el original pecado de la tradición judaica).
Y como la historia, dicen, se repite dos veces, vemos a los nuevos sacerdotes en la era del capitalismo digital (que, como el Imperio romano con el latín y las calzadas, ha creado los instrumentos para la expansión global de la nueva religión) invitando a aquellos colectivos sobre los que pretenden cimentar su poder a apropiarse de un dolor que ahora no puede ser real, un dolor fingido, un dolor ajeno, al mismo tiempo que sostienen en la culpa heredada al necesario enemigo.
Cabe, no obstante, una pregunta y una reflexión: ¿Se trata de otro entretenimiento pasajero con el que el «sistema» disimula, para las masas incapaces de soportarlo, el sinsentido, o nos veremos abocados a un simulacro medieval, con una nueva clerecía decidiendo qué puede y qué no puede decirse, qué puede incluso, y qué no, pensarse, y con los ciudadanos reducidos a etnotipos y valorados por su adscripción colectiva?).
(Mientras, para que el icónico mensaje no deje de lado ninguno de sus recursos emocionales, caen estatuas, con predilección por las que tienen un origen hispano, ¡vaya! ¿Caerán también las de Voltaire, Hume, Darwin, Fleming, Pasteur, Newton, Marx?).
A. Bugarín
Valladolid, junio-2020

miércoles, 20 de mayo de 2020

-TRINOS Y AFORISMOS (OCHO)-
&1

Incoherencias: es correcto, y legítimo (lo que, en este contexto, significa simplemente que es lógicamente posible) imaginar, y aun construir, un individuo no adiestrado para el autocontrol, la producción y el consumo. Pero no es correcto (por ser materialmente, y por lo tanto racionalmente, imposible) plantear una sociedad en la que los individuos no sean adiestrados para tales fines y pretender, al mismo tiempo, el nivel de bienestar material de las sociedades en las que abundan tal tipo de individuos.

&2

Multicapitalismo: respeto a todas las culturas e identidades; que el dinero circule libremente.

&3

Contrafácticos: el mundo factual es uno, los posibles innumerables. (Lo real tiene la densidad de lo sólido, lo posible el carácter expansivo del gas).

&4

Cada interpretación es un hecho.

&5

La felicidad no es algo sustantivo, sino un estado que acompaña a otras cosas, y, quizás, una nostalgia.

&6

Paradoja: no hay verdadera sumisión si no es voluntaria. (Y al revés claro, solo cuando es voluntaria hay verdadera sumisión).

&7

Una justificación del mal: el último recurso, a veces, para soportar la banalidad.

&8

La incapacidad para convivir con la anomalía se resuelve: (1) Suprimiendo al sujeto anómalo. (2) Negando la normalidad.

A. Bugarín
Valladolid, mayo-2020


-RISAS-

Que ya no sea tolerable hacer chistes de gangosos y «mariquitas» pareció un logro de la estética, y no solo de la corrección política. Pero la invitación al chascarrillo dirigido y soez no ha abandonado los espacios de entretenimiento «humorístico» que nos administran los «medios de comunicación social». Ahora el gesto disfrazado de ingenio, la burla mecánica que juega con estereotipos, presupone el sectarismo político, igual que antes el machismo paleto (mentar al PP, al rey -«el Borbón»- o a la bandera). Chabacanería con pedigrí, chabacanería de «izquierdas». (Y la izquierda misma es hoy un estereotipo).
A. Bugarín
Valladolid, mayo-2020