sábado, 7 de abril de 2018

-ALTERNATIVAS-

Distanciarse, dejar ser a lo que aparece, examinarlo, reducir la apariencia a su fundamento y, desde este, explicar la apariencia en su condición de apariencia; comprometerse, en definitiva, con la verdad. A eso se llamó conocimiento, una construcción humana, precedida de otras construcciones humanas, de otros saberes hundidos en la vida inmediata, en la supervivencia: saberes técnicos. Y otros, saberes sobre la vida y la muerte: saberes religiosos o sapienciales. Pero fue necesario ese distanciamiento, y pensar la totalidad, es decir, situarse en el punto de vista cualquiera, para que el conocimiento fuese posible.
La ciencia es una construcción humana todavía más reciente, una construcción de la modernidad, que usa el lenguaje del número y la relación, ese supremo distanciamiento. ¿Significa esto que la ciencia, al igual que el conocimiento, del que constituye una novedosa y actualizada variante, es una opción? No. O sí. No puede haber una ciencia alternativa, la ciencia alternativa no es ciencia, el conocimiento alternativo no es conocimiento. Pero sí se puede, de hecho se pudo, vivir sin ciencia. (Este «sí se puede» conllevaría, obviamente, una reducción de la humanidad, y una reorientación de la humanidad, una humanidad, ahora sí, alternativa).
A. Bugarín
Valladolid, abril-2018

No hay comentarios:

Publicar un comentario