-ESTADO MODERNO, RELIGIÓN E IGUALDAD ANTE LA LEY: LOS REYES CATÓLICOS Y LA EXPUSIÓN DEL JUDAÍSMO-
El Estado moderno tiene un origen
problemático, complejo, y múltiple. Aunque este puede ser temporalmente situado
entre finales del siglo XV y finales del XVIII. Uno de sus orígenes podemos
situarlo en la España de los Reyes Católicos, construida sobre el proyecto de
la unidad religiosa, con la consiguiente expulsión del judaísmo, que no de los
judíos. Y sobre este fenómeno -construcción del Estado moderno y unidad
religiosa- aletean múltiples equívocos.
La noción de Estado moderno
arrastra consigo la idea de igualdad ante la ley y de Estado de derecho. Esa
igualdad acabará siendo la igualdad civil, bajo las leyes emanada del propio
Estado que se está constituyendo. Finalmente, Estado, Estado de derecho e
igualdad ante la ley acabarán significando lo mismo. Pero ese proceso no se da
de un salto. Hay un antes, un después y una serie de pasos intermedios. El antes
son las monarquías feudales, constituidas de múltiples comunidades que intersectan a veces o discurren paralelas
otras veces. La ley es, aquí, poder directo basado en relaciones de fuerza o conjunto
de costumbres. El elemento que unifica ese magma es la religión, que sobrevuela
todo orden jurídico y moral. Y es en ese medio donde pueden convivir, a veces
de modo precario, una variedad de comunidades paralelas (judíos, cristianos,
musulmanes).
Pero «igualdad ante la ley» y «comunidades
paralelas» son conceptos materialmente incompatibles entre sí. Esa
incompatibilidad se resolverá finalmente enviando a la religión a la esfera privada
(quizá, recordando el quiasmo de Marx, tras haber sumergido el orden civil en
el proyecto religioso). Pero a la altura de finales del siglo XV eso no es
todavía posible. La ley está todavía directamente orientada por el proyecto religioso,
su fundamente es inseparable de este. Por eso la incompatibilidad señalada,
y el avance del Estado hacia el Estado
moderno, solo puedo hacerse reduciendo las varias religiones a una, la que en
aquel momento tenía la capacidad de forzar esa reducción: en la España de los
Reyes Católicos, el catolicismo. Y ese es el sentido profundo, histórico, de la
expulsión del judaísmo -que no, insistimos, de los judíos-, de la esfera pública
española. Y, cuando fue posible, también de los restos del islam.
Tres siglos más tarde, la
igualdad ante la ley se fraguará en torno a las leyes civiles emanadas del
Estado ya fuertemente configurado. Pero configurado ocultamente sobre el orden
moral emanado del cristianismo, sobre el tipo de sujeto político-moral emanado
de la rebelión protestante.
A. Bugarín
Valladolid, octure-2026
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